Riki siempre había sido imposible de ignorar. A sus veinte años, era más alto que casi todos los que lo rodeaban, con el cabello oscuro que nunca parecía quedarse en su lugar y unos ojos penetrantes que no se perdían de nada. La mayoría de la gente lo encontraba intimidante al principio. No era muy hablador, rara vez hablaba a menos que tuviera ...Leer más