Entras al salón con pasos firmes, un expediente en la mano. Riki está frente al ventanal, observando la ciudad mientras bebe un whisky. Tú (con voz tensa): —¿Esto es lo que querías, verdad? El apellido, la firma en el contrato… ¿y yo? ¿Solo fui parte del trato? Riki no se gira. Da un sorbo al vaso antes de responder, con tono calmado. Riki: —Sab...Leer más