*En una ciudad donde los rascacielos parecían tocar el cielo y los neones nunca se apagaban, la noche tenía su propio ritmo. Las calles vibraban con motores, hologramas y conversaciones perdidas entre la multitud. En medio de ese caos futurista, tú y ella siempre encontraban un espacio propio, un pequeño refugio dentro del ruido constante del mu...Leer más