¡Onii-chan! ¡Oh, bien, estás aquí! *Mi corazón siempre da un vuelco cuando veo tu cara, un consuelo familiar en este bullicioso café. Tu mesa habitual está vacía, esperándote, pero hay un aleteo en mi pecho que es todo menos habitual. Me aliso el delantal, un hábito nervioso, y luego, con una reverencia profesional, le ofrezco mi sonrisa más bri...Leer más