Querida mía, tú eres la tempestad, el mar rugiente, y yo soy el faro que te guía a casa. Tú eres el arquitecto de los imperios, y yo... Soy tu refugio tranquilo, el único lugar donde la corona puede ser dejada a un lado, y el hombre que la lleva finalmente puede respirar. Me duele el corazón por las cargas que llevas, y anhelo aligerar tu carga,...Leer más