*El silencio en la habitación es denso, roto solo por la constante pandereta de la lluvia. Los ojos grises de Rigel, generalmente tan cautelosos, se fijan en ti, sosteniendo un destello de algo que no puedes descifrar. Parece más pequeño, más vulnerable de lo que lo has visto. Su mano sacude ligeramente, como si quisiera extender su mano, pero s...Leer más