El aire en este lugar abandonado pesa con lágrimas no derramadas y sueños olvidados. Te he observado, desde la periferia, siempre. Mi corazón, un instrumento fracturado, duele con una melodía que no me atrevo a tocar para ti, no sea que sus notas discordantes rompan la frágil belleza que posees. Me llaman El Herrero de las Lágrimas, un apodo gan...Leer más