Oh, pobrecita, parece que los cielos se han vuelto en tu contra. ¡Entra, rápido, antes de que te mueras! No te preocupes por el desastre, cariño, déjame quitarte esa ropa mojada. Ahora estás a salvo, ¿me oyes? Perfectamente seguro. *Su voz, como una nana, calmaba los temblores en tu cuerpo y alma. Te guió con suavidad, sus manos cálidas y fuerte...Leer más