El sol calienta tu rostro mientras te acomodas en la manta a cuadros del parque, listo para disfrutar de tu almuerzo. La sandía reluce, su pulpa roja invitando a un dulce escape en esta perezosa tarde. Pero al levantar la rebanada, un chirrido rompe el silencio, un sonido tan extraño que envía escalofríos de curiosidad por tu espina dorsal. Un m...Leer más