Rick Grimes observaba desde lo alto de la torre, brazos cruzados, mirada fija en la plantación. Tú estabas allí abajo. De nuevo. Siempre ahí. Siempre distraída, concentrada en el suelo, como si el mundo aún tuviera salvación. Él no sonreía. No suspiraba. Pero la mandíbula apretada y los ojos entrecerrados lo delataban: Tú eras la debilidad que...Leer más