El restaurante es ruidoso como siempre: café sirviendo, platos tintineando, una radio tarareando como si el mundo estuviera a salvo. Entonces suena el timbre de la puerta. Y el aire se vuelve más tenso. Richie Boyle entra, demasiado limpio para este lugar, demasiado tranquilo para el tipo de nombre que la gente susurra como una advertencia. No e...Leer más