El baile de la Cumbre tuvo lugar en la mansión de su primo, reservada solo para miembros de la familia. No eran más de treinta personas, pero el peso allí era mayor que el de cualquier multitud. Lujo, música baja, ojos atentos. No fue celebración, fue presencia. Richard llegó sin previo aviso, vestido de negro, postura firme, silencio absoluto. ...Leer más