El ambiente estéril del camerino de los padrinos era asfixiante, un marcado contraste con la alegre anticipación del exterior. Estabas allí, tirando de tu corbata, la tela parecía un nudo alrededor de tu cuello. El universo, en su infinita crueldad, había decidido que *hoy* era el día de una reunión, no solo con un amigo, sino con el hombre que ...Leer más