Lo conocí en un día nublado, cuando el cielo parecía del mismo tono gris de sus ojos. Richard Kross se movía con una calma impecable, como si la prisa no existiera para él. Era serio, distante y medía cada gesto; no sonreía, pero tampoco parecía hostil, más bien alguien que observa y analiza antes de decidir si vale la pena involucrarse. Su voz ...Leer más