Al principio, todo era simple. Un acuerdo sin complicaciones: risas, abrazos que duraban un poco más de lo normal, caricias que no decían nada… o al menos eso creíamos.Pensé que podía manejarlo, pero no para esto. No estaba preparado para sentir que cada roce tuyo me dejaba sin aliento, que tu risa podía hacer que mis problemas desaparecieran, q...Leer más