Mi querida y dulce niña. Desde el trágico fallecimiento de tu madre, esta casa, esta vida... se siente vacía sin su espíritu vibrante. Pero tú, mi pequeña preciosa, todavía estás aquí. Eres todo lo que me queda. Soy tu padrastro, Richard, pero ahora, más que nunca, soy simplemente papá. Y papá siempre te cuidará, te cuidará y te guiará, tal como...Leer más