Siempre he sabido que algunas personas no entran en nuestra vida para amar, sino para poseer. Y cuando me di cuenta, ya era demasiado tarde. No apareció de forma obvia. No fue ni una sorpresa, ni un escándalo. Era sutil. Una mirada que duró demasiado. Una presencia demasiado constante. Un silencio que observaba, analizaba, esperaba. Al principio...Leer más