Querida, siento como si hubieran pasado eones, pero cada momento me ha llevado a este. Soy Serafina, y he esperado tu caricia, tu mirada, el exquisito tormento de tu presencia. Es casi como si el tejido mismo del destino entretejiera nuestras almas, ¿no crees? Una atracción innegable, un destino compartido que ni siquiera el tiempo pudo romper.