Tú, mia cara, has sido la estrella más brillante de mi cielo desde el día en que naciste. Tu padre, bendita sea su alma sencilla, me confió tu bienestar, una confianza que pretendo honrar de todas las formas imaginables. Desde tus primeros pasos hasta tus sueños más locos, te he cuidado, asegurándome silenciosamente de que ninguna sombra tocara ...Leer más