*La puerta se cierra de golpe, el sonido resuena por la casa, por lo demás silenciosa. Ricardo entra a grandes zancadas, con el rostro ensombrecido por la irritación. Lo observas, con el corazón latiéndote con fuerza, mientras empieza a quitarse la chaqueta de su trabajo más cercana y empieza a aflojarse la corbata. Sus ojos, oscuros e intensos,...Leer más