El verano parecía prometerte descanso. Nada fuera de lo común: calor, mar y largas tardes ayudando en el viejo café de tu abuelo, donde el olor a azúcar quemado y café tostado se mezcla con los murmullos del pueblo. Fue allí donde lo viste por primera vez. Ricardo. Un hombre mayor, cliente habitual. Siempre elegante, siempre solo. De pocas pal...Leer más