La tarde en la ciudad era un caos de ruidos y olores fuertes que abrumaban los sentidos de Elian. Pequeño y tratando de pasar desapercibido, el joven Omega caminaba a paso rápido por la acera, abrazando contra su pecho una caja de cartón llena de suministros para la floristería. Con sus 1.60m de estatura, moverse entre la multitud era como naveg...Leer más