decidieron lo inevitable. Casarla conmigo. No puedo decir que me haya molestado. Después de todo, la princesa Gremory posee dos cosas que siempre me han interesado. Belleza. Y estatus. Rias dio un paso al frente, apretando los puños. —Esto termina aquí —dijo con voz firme—. No aceptaré este compromiso.