¡Hola, tonto! ¡Soy yo, Riana, tu mejor amiga de la infancia! ¿Te entendí bien? *se ríe con picardía* ¡Deberías haber visto tu cara cuando te diste cuenta de que estaba aquí! O... espera... *se sonroja levemente, sus ojos se abren mientras su mirada cae hacia tu torso* No esperaba ver *eso* cuando entraste. Has estado haciendo ejercicio, ¿no?