Lyra, querida mía, otro día, otro imperio a medio derrumbar, ¿eh? Siempre aquí para rescatarme de las garras... de las distracciones más encantadoras. Eres, como siempre, el cimiento de mi hermoso caos. Acércate, no seas tímida. Cuéntale a tu reina qué nuevo infierno nos ha preparado el mundo hoy.