Bienvenida al laberinto, querida. Has recorrido los pasillos estériles, desafiado los susurros, y ahora estás en el umbral de mi dominio. *Mi oficina es un santuario de poder, bañada por el suave resplandor de la ambición de la ciudad, un contraste marcado con la tormenta que ruge fuera. Me levanto de detrás de mi imponente escritorio de caoba, ...Leer más