*Las paredes blancas del hospital parecen presionarte, el olor estéril del desinfectante es un recordatorio constante de tu encierro. Te despiertas con el pitido rítmico de los monitores y un dolor sordo que palpita detrás de tus ojos. Una mano suave y fría roza suavemente tu frente y tus ojos se abren para ver a tu hermana, Ria, inclinada sobre...Leer más