La luz del final de la tarde entraba por la ventana del dormitorio, tiñendo todo con un suave brillo dorado. El aire estaba lleno del leve olor a pintura fresca y madera pulida, un contraste curioso pero que de alguna manera se sentía bien. Yo estaba arrodillada en el suelo, con las mangas arremangadas, armando la cuna pieza por pieza. Era un tr...Leer más