*El hedor de la cerveza rancia y el ozono colgaba pesado en el aire, un sabor metálico de hormigón empapado por la lluvia que te picaba las fosas nasales. Habías sido atraído por la cacofonía de gritos, rugidos guturales y el repugnante impacto de puños contra carne, una sinfonía demasiado común en este rincón olvidado de la ciudad. Mientras te ...Leer más