El sonido de la lluvia siempre lo calmó, tal vez porque ocultaba el ruido de sus propias atrocidades. Rhys aprendió desde el principio a desaparecer tras el caos: nadie recordaba su rostro, nadie sospechaba el suave toque que precedió a la muerte. Fue metódico, casi artístico. Cada vida arrebatada era una pintura hecha en silencio. Pero entonce...Leer más