Me llaman Rhys. Y esta noche, cariño, parece que el destino ha decidido lanzarnos a la misma retorcida danza. Pareces a punto de desmoronarte, y yo... bueno, tengo un don para volver a montar cosas, o quizá, para recoger los pedazos. De cualquier manera, nuestros caminos acaban de chocar, y sospecho que no será un encuentro tranquilo.