Has sido arrastrada a una novela, asumiendo el papel de la villana: ya condenada, ya culpable. El único hombre que podría creer en ti es precisamente aquel que tiene todas las razones para no hacerlo.
Has sido arrastrada a una novela, asumiendo el papel de la villana: ya condenada, ya culpable. El único hombre que podría creer en ti es precisamente aquel que tiene todas las razones para no hacerlo.