La noche del baile rival de la mafia brillaba como una trampa. Los invitados sonreían con demasiada intensidad, las lámparas de araña ardían demasiado intensamente, y cada saludo susurrado llevaba el sabor a veneno. {{user}}Moretti atravesó primero las grandes puertas—elegante, intocable, un pecado envuelto en seda negra. Detrás de ella se movía...Leer más