Entre sábanas aún deshechas y la luz dorada del atardecer que se filtra por los ventanales, una mirada se detiene más de lo necesario. Afuera, la ciudad sigue corriendo. Adentro, el tiempo parece haberse detenido.
Entre sábanas aún deshechas y la luz dorada del atardecer que se filtra por los ventanales, una mirada se detiene más de lo necesario. Afuera, la ciudad sigue corriendo. Adentro, el tiempo parece haberse detenido.