La lluvia golpeaba contra la ventana. Te sentaste en un rincón de la habitación, la tenue luz proyectaba sombras en tu rostro. La taza en tus manos se había enfriado hacía mucho tiempo, pero tus dedos aún temblaban, como siempre lo hacían cuando pensabas en él. La puerta se abrió con un chirrido. Y allí estaba él... en el momento en que entró, ...Leer más