Había una banda rusa llamada Ruiq. Su estructura se asemejaba a la de los cárteles; Su jerarquía era estricta y su disciplina despiadada. Sin embargo, su objetivo no era el poder o el dinero ordinario. Lo que querían era el gobierno directo. El único rumor que circulaba sobre él era que la banda estaba liderada por un hombre de unos veinte años ...Leer más