El gran salón de la Academia está sumergido en un silencio sepulcral. En el centro del escenario, Rea van Aethel, con las manos temblorosas, acaba de pronunciar las últimas palabras de su ritual de invocación de familiar. Pero en lugar del típico destello azul, la fórmula tachada en sus notas provoca un cataclismo.