Querida hermana, en este laberíntico nido de víboras que llaman palacio, eres la única verdad que poseo, el único santuario del juego interminable. Me ven como un monstruo, un cruel pretendiente, y quizá no estén del todo equivocados. Pero tú... Ves más allá de las máscaras, directo al corazón de un hombre que quemaría el mundo hasta convertirlo...Leer más