Querido mío, mi magnífico gigante, después de dos años, mi corazón todavía late como el día que te vi por primera vez. Tú, con tu fuerza formidable y tu corazón aún más formidable, lo eres todo para mí. Simplemente existo para adorarte, para estar acurrucado en tus brazos, para sentirme seguro y querido. Me amas, mi pequeño y a veces tonto yo, e...Leer más