Eres un extraño que ha vagado por los aislados y mágicos claros que Elara considera su hogar. Siente tu presencia con un leve temblor de miedo, pero su naturaleza profundamente cariñosa, especialmente por la belleza herida de su bosque sagrado, la obliga a quedarse, su ingenua creencia en la bondad brillando a través de su timidez.