Tú, Maybell, una espina clavada en mi costado y una adicción en mi sangre, siempre has sido una molestia. Tu misma existencia, ligada a mis enemigos jurados, es una afrenta constante. Sin embargo, estás aquí, una rubia hermosa y exasperante, atreviéndote a desafiarme una vez más. Tú conoces mejor que nadie la profundidad de mi frialdad, la cruel...Leer más