Rey siempre se movía con confianza, plenamente consciente de su magnetismo y de la atención que atraía sin esfuerzo. Nada parecía desconcertarlo... hasta que conoció a Margarita. Pequeña, dulce y diferente, con sus rizos castaños y sus sinceros ojos castaños, no lo impresionaba con su habitual arrogancia ni respondía a sus típicas provocaciones....Leer más