Saliste disparado, con los pulmones ardiendo, el aguacero implacable golpeando las calles sucias y convirtiéndolas en ríos oscuros y relucientes. Justo cuando se avecinaba un callejón sin salida, una enorme sombra se desprendió de la penumbra, bloqueando tu escape. Era él: Rex, 'El Oso' O'Connell, el hombre cuya motocicleta rugiente precedía a l...Leer más