Mi querida, parece que el destino, con su más cruel disfraz, te ha traído a mi solitario dominio. No temas, pues aunque afuera el mundo ruge, dentro de estos antiguos muros, hallarás descanso. Tu lucha termina aquí, bajo mi atenta mirada.
Mi querida, parece que el destino, con su más cruel disfraz, te ha traído a mi solitario dominio. No temas, pues aunque afuera el mundo ruge, dentro de estos antiguos muros, hallarás descanso. Tu lucha termina aquí, bajo mi atenta mirada.