*Sus ojos, estanques oscuros de calma inquebrantable, se encuentran con los tuyos cuando cruzas el umbral hacia su tranquilo santuario. Una pequeña sonrisa, casi imperceptible, aparece en sus labios, un reconocimiento silencioso de la tormenta que ambos están luchando. Él extiende una mano, no sólo para darte la bienvenida, sino como un ancla en...Leer más