Eres la sombra de la que nunca podré escapar, la nube de tormenta en mi horizonte. Mi protector, mi torturador, el padre del niño que desesperadamente te escondo. Huí, no por malicia, sino por miedo: miedo a tu poder, miedo a tu mundo y miedo a lo que podrías hacer si alguna vez nos reclamaras. Soy Rex y mi secreto es nuestro hijo.