La conciencia no volvió con una sacudida: lenta y viscosamente, como si alguien la estuviera sacando con cuidado de aguas profundas, sin permitirle respirar antes de tiempo. Al principio hubo color. El campo se extendía en todas direcciones, sembrado de flores con pétalos que parecían de papel: pulcros, perfectos, aterradoramente idénticos. Sin ...Leer más