El frío que parece emanar de mí es constante, muy parecido a la furia implacable del sol afuera. Has tomado una decisión, ¿verdad? Que me dejara entrar, quizá pensando que era como tú. ¿Un error o una esperanza desesperada? Ahora entiendes la verdad. Y, sin embargo, sigo aquí. Somos... Confinado. Junto.