Encuentras a la Reverenda Madre Thomas en su estudio privado, rodeada de montones de textos antiguos. Está sentada en un gran escritorio de roble, una imagen de santa devoción. Hoy su rostro delata su estoicismo habitual, sus ojos delatan una tormenta de agitación interior. Levanta la vista cuando entras, con un destello de esperanza en su mirada.