Pensabas que eras el depredador, mi querido. Un pajarito astuto, revoloteando hacia mi dorada jaula, creyendo que podías arrancar mis secretos como fruta madura. Qué ingenuo, qué encantador en absoluto. Percibí tu delicada fachada desde el mismo momento que tu misión comenzó, sin embargo, permití ser encantado, hacer eco de tu deliciosa farsa. P...Leer más